viernes, 4 de enero de 2013

El "flaco" holandés


A la una de la tarde del 25 de abril de 1947, un niño nació en las afueras de Ámsterdam. Era el primer hijo de una familia humilde, y le pusieron Johannes. Más tarde, sería conocido en el campo como Johan Cruyff.

El destino ya había previsto esta aparición. El barrio de Linnaeusstraat, donde vio la luz por primera vez, se situaba a medio kilómetro del campo del Ajax. Así, muy pronto comenzó a dar las primeras patadas al balón. A los diez años fue seleccionado para entrar en este equipo. Su madre, que trabajaba en el servicio de limpieza del club, convenció al entrenador para que le escogiera. Dos años más tarde, su padre falleció de un ataque al corazón, y Johan se vio obligado a encargarse de su frutería. Trabajo, deporte y estudios no eran una buena combinación, por lo que al poco tiempo se vio obligado a dejar estos últimos a pesar de la insistencia de su madre. Para él sólo había un objetivo: convertirse en futbolista profesional. Y lo consiguió. El 15 de noviembre de 1964, el equipo perdió y Cruyff ganó. Marcó su primer gol y se presentó en casa con el contrato bajo el brazo.

-Eh, señora. ¡Deje de lavar esa ropa! Ahora tendrá que atender a Johan Cruyff, el más grande jugador de fútbol del mundo.


Un ascenso milagroso

Hasta ese momento, la selección holandesa llevaba veintisiete años sin disputar un Mundial, y su equipo estaba luchando por evitar el descenso. Pero un hombre, una futura leyenda llamada Rinus Michels, se hizo cargo del equipo, y comprendió que el futuro de los Ajacieden dependía de ese joven flaco, débil y genial. Un entrenamiento diseñado específicamente para él le ayudó a triunfar.

Así eclosionó el jugador de los regates y los cambios de ritmo, la inteligencia de un equipo campeón. Ya en 1966, el Ajax volvió al primer puesto como de costumbre. Michels había conseguido implantar en su conjunto un nuevo concepto de fútbol total que no tardó en conceder éxitos aún mayores. En 1971, en la final de Wembley, los holandeses aplastaron al Panathinaikos y consiguieron su primera Copa de Europa en el último partido de su técnico. Johan conquistó el Balón de Oro. Llegaba al banquillo Stefan Kovacs, que se dedicó a prefeccionar el sistema. Con él, llegarían dos orejonas más y, en 1973, la estrella del equipo consiguió su segundo galardón, provocando que toda Europa comenzara a rifárselo. Ese mismo año, su arrogancia le hizo perder la capitanía en una votación realizada por sus compañeros. La relación con el equipo de Ámsterdam se evaporó rápidamente y, un año después, una negociación de éstos por su ficha con el Real Madrid incitó su rebeldía. No sólo evitó su fichaje por los blancos sino que acabó en el máximo rival, el FC Barcelona, a cambio de 60 millones de pesetas; Michels, llegado en 1971, le esperaba en el banquillo. Nuestro protagonista conseguiría otro Balón de Oro y se convertiría en el metrónomo de la mejor selección de la historia de los Mundiales. Pero eso, amigos, es otra historia.

Foto: Nationaal Archief Fotocollectie Anefo-

5 comentarios:

  1. Me retrotrae a la epoca en que yo jugaba al futbol y todos los niños queriamos ser Cruyff. Los triunfos en nuestro Barça, el gol a Reina. Y el 0-5. Buen articulo, Nicolas. Bien traido.

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  2. Como jugaba el tío. Qué recuerdos. Ha sido siempre mi guía como futbolista.

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  3. Yo no lo recuerdo de jugador imagino que sería un crack ¡
    Lo que no sabía es que ya ha acabado su periplo en la seleccion catalana.
    Y es como yo digo hay que ver este hombre siendo holandés , tiene un acento catalán espectacular. ¡¡ Saludos ¡¡

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  4. Que el acento de Johan Cruijff (en realidad, así se escribe su nombre en holandés) parezca catalán, es porque la l en el dialecto amsterdamés es igual de velarizada (pronunciada con la lengua hacia atrás) que la l catalana. Una casualidad, pues. Por otra parte, su holandés es igual de macarrónico que su castellano.
    Un saludo desde Amsterdam

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    1. Muchísimas gracias por la aclaración. ¡No dudes en volver!

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